Introducción


La energía eólica es una de las energías renovables que más está siendo aprovechada por todo el globo. Ésta consiste en aprovechar las corrientes de aire para mover unas palas que hacen funcionar un generador que, al girar, produce energía eléctrica. Las ventajas de este tipo de generadores son que permiten la obtención de una elevada potencia en un espacio relativamente pequeño, y que funcionan tanto de día como de noche. Sin embargo, hay una gran aleatoriedad a la hora de producir electricidad ya que las corrientes de aire no son constantes y puede haber días en que se genere al máximo de capacidad y días que los molinos estén prácticamente parados.


Hay varios tipos de aerogeneradores. Los más comunes constan de una torre que parte del suelo quedando sujeto por unos cimientos.  Así se mantiene una góndola en cuyo interior se encuentran el generador eléctrico, la transmisión o caja multiplicadora y un sistema de refrigeramiento para que no se sobrecaliente el generador. Conectado a la góndola se encuentra el buje del rotor al que se le unen las palas y encima de ella normalmente hay un anemómetro y una veleta para conocer la dirección y la velocidad del viento.

Para explicar cómo funcionan los aerogeneradores, primero hay que explicar de donde proviene la fuerza que les hace funcionar. Ésta no viene como normalmente se piensa del viento que se genera cuando hay un gradiente de presiones en la atmósfera, es decir, hay zonas en la atmósfera que están a distinta presión y por ello se genera un movimiento de aire que va de la zona de mayor presión a la de menor. Es el viento que se genera en zonas más específicas, bien por diferencias de temperatura (como las brisas marinas que hay por encontrarse el mar y la tierra a diferentes temperaturas), o bien por diferencias de densidades que se producen por ejemplo en las montañas.

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